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¿Sabías qué?

Cómo servir una cerveza perfecta

Si estás cansado de llenar el vaso de espuma, aquí encontrarás la técnica precisa. El buen tiraje permite disfrutar de la cerveza en su plenitud. Antes de nada, debes saber que la cerveza no se tira igual de barril que de botella o lata. En esta ocasión, abarcamos el caso más habitual para el consumidor medio: una lata o una botella; el procedimiento no difiere entre ambas.

Para empezar, elige un recipiente de cristal con boca ancha. En general, preferimos la jarra o la copa; ya que nos permiten sostener la cerveza sin calentarla. Sin embargo, hay estilos (Kölsch, Lager o algunos británicos) que suelen servirse en vaso. De hecho, cada estilo lleva asociado un tipo de cristalería específico para potenciar sus cualidades. Existe una amplia oferta de copas y vasos, y su forma influye en nuestra percepción de la cerveza. En cualquier caso, el recipiente no debe estar congelado, ya que el hielo impide la formación de espuma y entumece las papilas gustativas.

Tras elegir la copa, veamos cómo servir la cerveza. Es fundamental refrescar el recipiente con agua fresca para limpiar las impurezas y prevenir la formación violenta de espuma. El agua crea una fina película por donde la cerveza se deslizará de forma suave. Si no enjuagamos la copa con agua, la cerveza impactará contra el cristal y generará excesiva espuma. Este truco es imprescindible si quieres saber cómo servir una cerveza.

Detengámonos en un aspecto esencial: la limpieza de la cristalería. Las burbujas, la grasa o los restos de lavavajillas que aparezcan pegados a las paredes de la copa estropearán la cerveza. Es muy difícil que los lavaplatos actuales limpien la cristalería a la perfección. Puede que aparezca alguna burbuja; pero si el vaso está plagado de ellas, indica que el cristal no está limpio.

Cuando comencemos el tiraje, lo haremos con la copa en ángulo de 45º. No necesitas transportador de ángulos, pero sí debes procurar que la botella o la lata no entren en contacto con el cristal para evitar cualquier posible contaminación. Conforme la copa se llena hasta tres cuartas partes, la inclinamos poco a poco hasta colocarla en posición vertical con suavidad.

Para formar la crema perfecta, elevamos la botella o la lata entre siete y quince centímetros en perpendicular al vaso, dejando que la cerveza rompa en el centro. De nuevo, no necesitas regla para medir. Tampoco temas añadir más de dos dedos de espuma. Lo importante es su consistencia. La función de la espuma o giste es proteger la cerveza del aire. Gracias a la espuma, la cerveza no se oxida y mantiene intactas sus propiedades.

Ahora ya sabes cómo servir una cerveza perfecta. Con estos sencillos pasos no solo conseguirás una cerveza estética, sino dispuesta para disfrutar. En el caso de las cervezas sin filtrar, éstas contienen sedimentos de levadura al fondo. Puedes elegir entre dejarlos en la botella o remover cuando quede poca cerveza y añadirlos a la copa. Es tu decisión, pero has de saber que la levadura enturbia la cerveza y aporta, en general, un sabor picante.


Información tomada de labarradebirra.blogspot.com

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