cerveza
¿Sabías qué?

3 cosas que he aprendido de mi paladar gracias a la cerveza

Estas son algunas notas sobre el ejercicio de los últimos años de probar cervezas industriales y artesanales en distintas situaciones:

  • Tengo que explorar los registros amargos: Cada cerveza de alto IBU me recuerda mi infancia de dulces y jugos industriales que todavía casi dos décadas de trabajo con el vino no han logrado borrar. Me gusta perseguir los amargos y tratar de entenderlos.
  • Mi gusto por el trigo es mayor del que hubiera podido imaginar: La fascinación que me producen los estilos de cerveza que usan trigo y la forma como identifico tan rápidamente sus notas me hacen pensar que mi relación con este cereal es más estrecha de lo que creía.
  • Hay comidas que me piden cerveza: Sobre todo carnes blancas y muy en específico el pollo. Mientras el pescado me lleva a los vinos blancos, por alguna razón el pollo cada día me gusta más con cerveza: la pechuga a la plancha con condimentos muy ligeros a las lager, la lechuga empanizada a alguna marzen, el pollo en salsa teriyaki a alguna cerveza oscura no muy potente, pero siempre cerveza.

Nota tomada del blog de Esnobismo Gourmet.

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