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¿Sabías qué?

Degustar la cerveza es también cuestión de emoción

Cada vez que usamos la palabra degustar y, por supuesto, si ascendemos al término catar, pensamos en los sentidos y en lo racional. Como quien hace una traducción debemos decodificar algunos secretos de la cerveza que tenemos enfrente, por lo que las emociones parecen pasar a un segundo plano. Pero, ¿no nos estaremos perdiendo buena parte de la experiencia?

La respuesta es claramente afirmativa y bastaría con concentrarnos en el olfato que, por si no lo sabías, aporta alrededor de 80% de la apreciación final que tengas sobre tu birra. Nuestra memoria de los olores en relación con la cerveza no se refiere sólo a la percepción del líquido sino también a los recuerdos sensibles a los que la asociamos. Las cervezas compartidas con unos amigos y la cerveza del despecho pueden haber generado marcas en nuestra memoria de las que debemos estar conscientes antes de emitir un veredicto sobre la muestra que estamos probando en un momento determinado.

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Por otra parte, hay estudios que han demostrado que la objetividad de nuestro olfato es tan limitada que no nos permite detectar en forma objetiva más de tres aromas; sin embargo, son las emociones las que nos ayudan a percibir muchos más descriptores aromáticos. Por ejemplo, cuando en una degustación comento sobre la importancia del lúpulo y que éste proviene de una flor inevitablemente aparece en mi mente la imagen de esa flor y esto genera una serie de asociaciones mientras voy sintiendo los aromas que no tengo problema en compartir con la audiencia porque, además, esto hace eco en las personas y ellos generan sus propias imágenes.

Y cuando pasamos al gusto esta influencia emocional se mantiene. Es inevitable señalar la astringencia en un cerveza sin relacionarla con cierta incomodidad que produce en la boca mientras que al utilizar un adjetivo como armónica no sólo hablamos del equilibrio entre sus componentes sino de que hay una sensación placentera al tomarla.

Entonces, ¿vale la pena que trates de hacer una evaluación imposiblemente objetiva de tu cerveza? Para nada. Aprende a identificar los elementos emocionales que influyen mientras disfrutas tus birras y vive la experiencia completa de ese placer que sólo se encuentra entre la espuma y el amargor de la cerveza.


Autor: Jesús Nieves Montero

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