botellas de cerveza
¿Sabías qué?

¿Es importante la forma de la botella de cerveza?

Leemos el artículo «Esta es la importancia de la forma de la botella donde viene tu cerveza» y compartimos algunos datos que allí presentan:

A diferencia de lo que hoy conocemos sobre la cerveza, como una bebida gasificada y en ocasiones efervescente, debes saber que no siempre fue así. Antes esta bebida era plana. No tenía carbonatación y en ocasiones era servida en ánforas, vasijas, cubetas, sacos de cuero, jarras, etc.

Fueron los romanos quienes inventaron el arte del vidrio soplado. Pero fue hasta el siglo XVII que el vidrio se volvió objeto de comercio. A finales del 1600 las botellas se volvieron comunes en Europa, hasta que llegó la Revolución Industrial que no solo aportó enormes avances tecnológicos en general: la cerveza también se vio afectada por dichos avances, como la introducción del termómetro, el tambor de rostizado, el hidrómetro.

Hasta entonces también fue posible envasar la cerveza en contenedores que soportaban la bebida gasificada. El contenedor tenía que resistir la presión y al mismo tiempo ser impermeable, tanto a los líquidos como a los gases, además de ser fuerte.

Las botellas en 1800 usualmente tenían diversas formas y tamaños. El problema es que se rompían más fácilmente que las modernas. Actualmente utilizamos botellas conocidas como long neck. Eso no significa que otro tipo de botellas puedan ser empleadas así como las de Champagne, por ejemplo.

Realmente no hay un acontecimiento específico del porqué se utiliza una u otra, pero hay algunas teorías. Una de ellas es que para que el sedimento de una cerveza acondicionada en botella (gasificada naturalmente por medio de azucares para que la levadura que está en la cerveza pueda convertirlos en CO2) el sedimento se deposite a los lados y así evitar que este se mezcle con la cerveza al momento de servirla.

Pero la teoría que luce como más acertada es que hace a la botella más resistente a presiones altas y mientras más fuerte sea el envase mayor líquido con presión puede resistir. Además, en ocasiones este tipo de botellas dan la apariencia de un producto más elegante que probablemente sea empleado este detalle como un tema de mercadotecnia.

No obstante, algo que tienes que saber es que uno de los mejores envases para la cerveza es la lata. Ésta la conservará mejor y evitará que los rayos UV lleguen a la bebida y la estropeen, generando ese aroma desagradable a zorrillo o como comúnmente la gente lo conoce: “cerveza quemada”.

También encontramos algunos datos interesantes en el artículo «Por qué la cerveza se sigue vendiendo en botellas de cristal en lugar de plástico«:

#consumelocal

En realidad no hay una única respuesta, aunque sí que podemos situar en primer lugar de importancia (como clientes) lo que estás pensando: sí, la cerveza embotellada en vidrio simplemente sabe mejor, al menos para la mayoría de las personas.

¿Por qué? Considera este hecho fundamental: tanto el plástico como el vidrio son en realidad líquidos. Ambos tienen una viscosidad muy alta, por lo que se comportan prácticamente como sólidos. Sin embargo, el cristal es un poco más viscoso que el plástico. Esto significa que es mucho mejor para contener lo que sea que se vierta en él sin liberar ninguno de sus materiales componentes. Obviamente, cualquier cosa que se filtre en la cerveza afectará su sabor.

En los refrescos no hay problema, pero cuando se embotella cerveza o vino, a diferencia del refresco, hay que tener en cuenta el efecto potencialmente corrosivo del alcohol.

Además, el plástico es mucho más poroso que el vidrio (que a su vez es casi impermeable al oxígeno y al dióxido de carbono). En términos simples, esto significa que la cerveza se “desinflará” antes en una botella de plástico que en una de vidrio, porque el dióxido de carbono que la hace efervescente puede escapar con mayor facilidad.

El segundo beneficio del vidrio es que es casi completamente neutral al sabor, lo que significa que no interactúa químicamente con lo que se almacena dentro de él. Por otra parte, y esto es muy importante, el plástico está repleto de sustancias químicas que potencialmente podrían arruinar (como mínimo) la cerveza.

Para que nos hagamos una idea, el plástico que se usa normalmente para almacenar refrescos, el Tereftalato de Polietileno (PET) contiene un metaloide tóxico conocido como antimonio, entre otras cosas. Cuando se almacena a temperatura ambiente o menos, la cantidad de antimonio que se filtra generalmente se considera segura, pero a medida que aumentan las temperaturas, también aumentan los niveles de antimonio en la bebida.

Otra razón por la que el vidrio se usa a menudo para albergar cerveza es porque ayuda a protegerla de los rayos del sol. Aunque es posible crear plástico de características parecidas, esto tiene el potencial de causar estragos con las iniciativas de reciclaje de plástico ya establecidas. El color ámbar de las botellas de plástico de cerveza combinadas con las capas adicionales necesarias para proteger la cerveza en el interior las hace más difíciles de reciclar que las botellas de plástico transparente preferidas por la industria de refrescos.

Por si esto fuera poco, la mayoría de las botellas de plástico simplemente no pueden soportar el proceso de pasteurización que experimentan la mayoría de las cervezas, el proceso con agua hirviendo que se realiza tras la elaboración para calentar el líquido y matar los microbios que pudieron haber sobrevivido al proceso.

El último punto tiene que ver con algo muy importante para la industria: lo que el cliente espera. Muchas compañías son reacias a comercializar sus bebidas alcohólicas en envases de plástico simplemente porque la mayoría de los consumidores asocian las botellas de plástico con otro tipo de productos.

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